jueves, 12 de abril de 2012

Modelo cognitivo de Beck y Freeman

Según Beck y Freeman (1995) los trastornos de la personalidad pueden considerarse en términos de vectores, observándose estas estrategias interpersonales en función del modo como los diversos tipos de personalidad se relacionan y actúan con las otras personas y, el modo como usan el espacio interpersonal,..., estos vectores pueden considerarse las manifestaciones visibles de estrategias interpersonales  específicas asociadas con trastornos específicos de la personalidad.... Estas pautas pueden ser disfuncionales,... cuando (1) conducen a problemas que causan sufrimiento en el paciente o (2) a dificultades con otras personas o con la sociedad.  Si bien , los autores también indican que no sólo se dan en estos dos casos sino también se caracterizan por una constelación de creencias y actitudes, afectos y estrategias (pág. 79-80), y que aunque éstos fenómenos (pensamientos, sentimientos y deseos) puedan pasar fugazmente por nuestra conciencia, sus estructuras subyacentes son relativamente estables y persistentes.

El concepto de esquema tiene una gran importancia a la hora de comprender este modelo, definiéndose como el conjunto de  estructuras que integran y adscriben significados a los hechos.. Se pueden diferenciar en cuanto a contenido; relaciones personales (actitudes respecto de uno mismo o los demás) o impersonales (p.ej. objetos inanimados), siendo a su vez concretos o abstractos. También pueden tener cualidades estructurales como amplitud (reducidos, discretos o amplios), la flexibilidad o rigidez (capacidad para la modificación) y la densidad (preeminencia relativa en la organización cognitiva). Otras cualidades pueden ser su nivel de activación en un momento dado (valencia), pudiendo estar en un continuo entre latente e hipervalente.

Pero si nos referimos concretamente al campo de la psicopatología el término se aplica a estructuras con un contenido idiosincrático altamente personalizado y así cuando son hipervalentes desplazan y probablemente inhiben a otros que podrían ser más adaptativos o apropiados,..., introduciendo una tendenciosidad en el procesamiento de la información (pág 69). Beck y Freeman (1995). Así las creencias están organizadas en una jerarquía que les asignan en los niveles sucesivos significados cada vez más complejos. Cuando existe una distorsión de la interpretación y la conducta consecuente aparecen las llamadas creencias disfuncionales que hacen que las personas procesen los datos sobre sí misma y los demás de forma errónea.

Los autores cognitivos Beck y Freeman (1995) indican que en el mantenimiento y movilización de las estrategias cognitivas, tiene un papel fundamental el afecto relacionado con los centros de placer-dolor, unidos a su vez con las estrategias de supervivencia y reproducción que pueden operar, en parte, con los primeros.

Dentro de la teoría cognitiva se denomina estrategia a características tradicionalmente denominadas rasgos de personalidad o pautas de conductas, y más concretamente como formas de conductas programada destinadas a servir a metas biológicas (pág.58): la supervivencia (como capacidad adaptativa) y la reproducción (como eficacia reproductiva). Al existir ciertos tipo de temperamentos y pautas conductuales relativamente estables desde el nacimiento (Kagan, 1989), los autores cognitivos consideran estas características innatas como tendencias que la experiencia puede acentuar o atenuar pudiéndose establecer un ciclo continuo de refuerzo recíproco con las pautas de otras personas significativas.

Los individuos poseen un sistema interno de control dividido entre las relacionadas con la autorregulación (autoobservación, autoevaluación, autopercepción, las advertencias y las autoinstrucciones) (Beck, 1976)   y las involucradas con el ambiente externo. Estas funciones de autorregulación tienen que ver con la forma de comunicarse consigo mismo. La autopercepción representa la observación de sí mismo y la autoevaluación implica formular juicios sobre el propio valor.

Desde esta teoría el paso que se da para diferenciar entre tipos de personalidad y trastornos de la personalidad se basa en la tenencia de autoconceptos o autoesquemas (conjunto de autoevaluaciones y autoinstruciones estructuralmente más profundas) exageradamente negativos.

Otro elemento importante en la concepción de los trastornos de la personalidad es la presencia de pautas hipertrofiadas o hiperdesarrolladas e infradesarrolladas, ya que, por ejemplo, ciertas estrategias hipertrofiadas pueden derivar o compensar un tipo específico de autoconcepto y ser una respuesta a particulares experiencias del desarrollo, siendo la predisposición genética la que pueda favorecer la tendencia hacia una pauta , pudiendo debilitar el desarrollo de otras conductas adaptativas.

Las principales características de los diferentes trastornos de la personalidad, se irán exponiendo de forma independiente en cada uno de los apartados que corresponda. Igualmente las creencias básicas de estos trastornos (aspectos fundamentales para el trastorno y tratamiento según este modelo) aparecerán reflejadas en los mismos apartados.


Dr José María Hernández. Psicólogo Clínico y Sexólogo. Clínica mensalud Plasencia. Cáceres. www.mensalud.es

1 comentario: