jueves, 12 de abril de 2012

Antecedentes históricos de los trastornos de la personalidad

Las primeras referencias sobre los estilos de personalidad las podemos encontrar de la mano de Hipócrates (siglo IV a.C.) que presuponía cuatro humores básicos en el cuerpo humano (bilis amarilla, bilis negra, sangre y flema) que a su vez identificaban a formas distintas de temperamento (colérico, melancólico, sanguíneo y flemático) dependiendo la predominancia de unos sobre otros.

A finales del siglo XVIII, Franz Josef Gall, desde su concepción frenológica,  intentó explicar la correlación existente entre las características de la personalidad y la estructura corporal, en concreto con las variaciones del contorno craneal.

A finales del siglo XIX y principios del siglo XX aparecen dos líneas de trabajo en cuanto a los intentos de clasificación de la personalidad; inicialmente aparece las proposiciones caracteriales con autores como Ribot, Heymans , Wiersma y Lazursky cuyo foco común era la identificación de criterios comunes para la evaluación del carácter, posteriormente aparecen proposiciones temperamentales a las que contribuyen autores como Meuman y Kollarits que coincidieron en destacar las dimensiones placer vs displacer y actividad vs pasividad  para identificar los elementos constitutivos del temperamento y determinar la forma en la que se combinan para conformar patrones distintivos.

Hasta este momento las clasificaciones realizadas por los teóricos del carácter y del temperamento estaban enfocadas hacia la comprensión de la personalidad desde tipos y rasgos básicamente no patológicos. A partir de las formulaciones modernas vamos a encontrar  enfoques diferentes,  dirigidos hacia la comprensión de síntomas y síndromes fundamentalmente patológicos. Así nos encontramos diferentes enfoques como la psiquiatría descriptiva, las concepciones constitucionales-temperamentales y el psicoanálisis.

Desde la psiquiatría descriptiva el objetivo principal era la inclusión de personalidades mórbidas  dentro de las enfermedades psicopatológicas. El autor más destacado es Kraepelin que describió dos tipos premórbidos, los sujetos con disposición ciclotímica que predisponía a la demencia maniaco-depresiva y el temperamento autista que predisponía a la demencia precoz. También describió a las personalidades mórbidas que tendían a la criminalidad.
            Es, igualmente, importante resaltar a autores como  Bleuler y Schenneider, si bien ambos coinciden  básicamente con las concepciones de Kraepelin, Schenneider difiere de éste en que su objetivo fue esclarecer las experiencias internas del paciente mas que objetivar los trastornos mentales.

Desde las concepciones constitucionales-temperamentales intentaron justificar las relaciones existentes entre la constitución corporal y los distintos tipos de comportamientos, patológicos o no, siendo los autores más destacados Kretschmer (que propuso que las personas podrían agruparse en cuatro tipos físicos básicos dependiendo de su morfología ; pícnico, atlético, asténico y displástico) y Sheldon , discípulo del primero, que identificó tres dimensiones dependiendo igualmente de la morfología del individuo ; endomórfico, mesomórfico y ectomófico.

Dentro de las formulaciones modernas nos encontramos el psicoanálisis cuyo  precursor y máximo exponente fue Sigmund Freud, si bien las aportaciones de otros autores como W. Reich, K. Abraham, C.G. Jung, A. Adler, K. Horney o E. Fromn fueron fundamentales para su consolidación.

Uno de los pilares básicos del psicoanálisis ha sido la importancia que los autores le han dado a las experiencias tempranas en la infancia que pueden predisponer a patrones de comportamiento patológico, y estilos defensivos que permanecen a lo largo de la vida del individuo. Igualmente es fundamental la idea de conflicto psíquico, entendido como una “lucha” entre los deseos y sus prohibiciones.

Dentro de las propuestas contemporáneas, todavía permanecen contribuciones psicodinámicas como la de los teóricos analíticos del Yo  y los teóricos de la escuela británica de las relaciones objetales, si bien son las ciencias cognitivas las que mayor empuje han tenido en las últimas décadas.

La premisa básica de los teóricos cognitivos es que los individuos reaccionan ante su entorno dependiendo de la percepción singular que tengan de éste, así la manera que tengan de interpretar los acontecimientos es la que determina el comportamiento de la personas, de esta forma los estados patológicos, comportamientos y sentimientos desadaptativos del individuo son producto de las creencias distorsionadas que este tenga respecto de sí mismo y del entorno. Los representantes más sobresalientes de las teorías cognitivas son A.T. Beck, A Ellis, R. Forgus y B. Schulman.

Desde la perspectiva interpersonal, se comparte la visión de que existen secuencias causales desadaptativas entre las percepciones interpersonales, los hechos comportamentales y las reacciones psicosociales que pueden perpetuar estilos de pensamientos, comportamientos y sentimientos patológicos. H.S. Sullivan, T. Leary y L.S. Benjamín son los autores  mas representativos.

R. Cattell, y H. Eysenck representan las teorías factorialistas. Que intentan explicar mediante el estudio de análisis factorial  las relaciones existentes entre un amplio grupo de variables como rasgos, comportamientos y síntomas.

Otra de las corrientes que se están trabajando actualmente son las  teorías de los temperamentos neurobiológicos que intentan comprender los trastornos de la personalidad como el estudio de los mecanismos y las disposiciones  biológicas constitucionales así como la combinación de unos componentes con otros. Autores como L. Siever y C.R. Cloniger defienden esta tesis.

Por último tenemos los modelos integradores siendo Theodore Millon, con el modelo evolutivo, el máximo exponente de éstos. Los postulados de los modelos psicobiológicos, cognitivos y evolutivo se expondrán de una manera más profunda en los apartados correspondientes.

Dr José María Hernández. Psicólogo Clínico y Sexólogo. Clínica mensalud Plasencia. Cáceres. http://www.mensalud.es

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